César, artillero a costa de goles

Miguel Andrés Santana. Al César lo que es del César y al goleador, según su esfuerzo. De baja estatura y alto rendimiento como artillero con sed insaciable, Acosta se ha convertido en un apellido sinónimo de gol. Entender a la vida desde el fútbol como razón de ser le hace vivir para y por una causa redonda, que supone su motivo sin fecha de caducidad. Con 12 velas sopladas, sueña como un niño que quiere trascender hasta cumplir su meta más importante: ser futbolista profesional. En el intento, convertirá cada obstáculo en polvo cósmico, aprovechándose de su velocidad al ataque para vulnerar a cancerberos rivales.

Estudiar los movimientos del polaco Robert Lewandowski es su pasatiempo favorito, porque el atacante al servicio del Bayern Múnich es su principal punto de referencia. Carismático, con inmenso repertorio en su volumen verbal y analítico dentro y fuera de su hábitat, cada vez que sus remates terminan en el fondo de la red, sonríe. El producto final de su esfuerzo se traduce en ganar, porque ser competitivo le hace entregarlo todo.

Entrenar en procura de potenciar al máximo sus capacidades le permite darle forma a una rutina: lunes, miércoles y viernes se esfuerza en la academia EDICA, mientras que martes y jueves forma parte de la escuela Adalberto Training Club. Los fines de semana disputa duelos oficiales y recientemente, formando parte del combinado Unión Venezuela, partirá a la localidad de San Sebastián para ponerse a tono ocho días en Madrid.

“Para cumplir mi objetivo es necesario trabajar duro, sabiendo que cada partido representa una oportunidad para mostrarme. En un futuro cercano me gustaría formar parte de un equipo profesional del país, para después irme a jugar a Europa. Sé que con constancia podré alcanzarlo”, manifestó Acosta.

“A pesar de mi corta edad, he vivido cosas inolvidables. El año pasado representé a Aragua en un Nacional y llegamos a la final con mucho ímpetu y determinación. Tengo el apoyo de mis padres y de mis entrenadores, que conmigo han tenido un trato por demás especial. Les debo mucho”, agregó.

Triunfar en la cancha y en el aula, crecer disfrutando de la vida y avanzar en la intención de ser un delantero con sello goleador son los objetivos de un ariete que empieza a hacerse un nombre a costa de goles, asumiendo cada rol con la responsabilidad del caso, porque desde que incursionó en el mundo de las canchas, excelencia y trascendencia son sus más fieles aliadas. Seguirá apuntando alto, como lo hace un joven atrevido y soñador.