Hernando: “Metropolitanos para mí es una familia”

Miguel Santana-Prensa Metropolitanos FC. La historia de Metropolitanos está íntimamente ligada a su principal fisioterapeuta. Han pasado cinco años desde que Hernando Escobar asumió la responsabilidad de trabajar para esta escuadra violeta, conjunto en el que ha crecido como persona y profesional. Trascender desde el cumplimiento de sus funciones, ser considerado hombre de confianza para el cuerpo técnico capitalino y estar siempre atento a cualquier novedad en el resguardo de la salud de los atletas, caracterizan a uno de los personajes más reconocidos del combinado con sede en la Universidad Santa María. “Nando” transita senderos balompédicos del país desde hace 12 años, pero los momentos más especiales de su carrera guardan vínculo con el escudo que porta en un bolso viajero en el cual guarda recetas, medicinas y muchas anécdotas.

Apasionado del béisbol, en su adolescencia soñaba llegar a Grandes Ligas y recorrer el diamante al estilo caribeño, pero la vida y el fútbol tendrían otros planes. Siendo estudiante de Secundaria, compartir aulas con Francesco Stifano, último entrenador campeón absoluto dirigiendo al Zamora, era un presagio de lo que tiempo después ocurriría. Jonathan Rosas, también timonel venezolano, fue compañero de formación académica, pero la mirada del ahora licenciado en Fisioterapia apuntaba en dirección a las cuatro esquinas, sin interesarse en lo absoluto por un balón. Todo cambió a partir de una oportunidad imprevista.

“Estaba terminando mi carrera y un buen amigo me contó que en Deportivo Italia buscaban un fisioterapeuta. Yo quería ejercer y acepté la oferta, porque para el momento me parecía algo interesante”, confesó entre risas mientras recordaba su incapacidad para diferenciar Primera de Segunda División.

Deportivo Iatalchacao, Deportivo Petare, Minervén, Petare Fútbol Club y Atlético Venezuela  fueron sus próximas paradas, y luego de un año dedicado exclusivamente a la confección de su consultorio privado, inició una relación que para los días en curso significa media década de identidad con su causa.

“Metropolitanos para mí es una familia y a su vez, un equipo que me ha permitido hacer muchos amigos. En esta institución he compartido con grandes profesionales del fútbol, pues estar aquí desde la inauguración hace que sea testigo de muchos momentos especiales y difíciles”, aseveró Escobar.

Dos descensos lo han invitado a creer que ninguna vicisitud es más inmensa que las ganas de avanzar, porque creer en lo que hace y apuntar en dirección a la excelencia lo convierte en un optimista del deporte que no desmaya en el deseo de superar adversidades. Hernando trabaja con un único fin: ser campeón.

Consigo camina la herencia más importante que su padre, de idéntico nombre, le dejó: amar a su profesión y hacer de ella un modo de vida. Todavía está fresco el recuerdo de cada enseñanza a su lado, transmitiendo conocimientos de un traumatólogo con rodaje al joven amante de la Fisiotetapia. Adaptarse a la exigencia del mundo deportivo no le costó en lo absoluto, pues por su sangre corre amor al esfuerzo, siendo una persona tan entregada como disciplinada.

“Para mí lo más importante es estar siempre en los zapatos de los jugadores y mis pacientes, comprendiendo por qué se sienten como están y cuáles son sus problemas. He aprendido mucho a escuchar y a entender a los demás, porque eso marca diferencia al momento de ejercer esta función”, agregó.

También debe hacer un gran sacrificio: “estar lejos de mi familia es el precio que se tiene que pagar para lograr algo en la vida. Muchas veces las vacaciones de mi esposa e hija no coinciden con las mías y deben viajar a descansar sin mí, pero ellas entienden lo importante y exigente que es trabajar en esto. Todo demanda entrega y compromiso”.

Sobre una alfombra en forma de grama y a las siete de la mañana, un nuevo capítulo en el libro del equipo que nunca se rinde comienza a escribirse. Han transcurrido cinco calendarios desde el primer intento de ser grandes, y en medio de muchos nombres, un hombre aporta su cuota de entrega para que todo se encuentre andando.