Oropeza: “Estamos muy motivados”

Prensa Metropolitanos FC.- Cae la tarde del ocho de enero de 1973, y en Caracas se oye un grito de esperanza que da señales de nueva vida. Nació Germán, un niño a quien los años convirtieron en figura bajo los tres palos, escribiendo una historia plagada de éxitos guardados en un par de guantes que no pierden vigencia. A sus 44 calendarios recorridos, es el actual preparador de arqueros de Metropolitanos Fútbol Club, pero antes de eso fue figura de equipos con reconocida trascendencia en suelo vinotinto. Atesora tres títulos y un millón de recuerdos.

Todas las mañanas, la hermosa vista del Cerro El Ávila sirve de fondo para que la motivación de un campeón por excelencia no se ausente. Maestro de Víctor Rivero, Tito Rojas y Eddy Vargas, enseña todo lo aprendido en una carrera que encontró su fecha de caducidad 23 años posteriores al comienzo, cuando en plena etapa de la adolescencia, Rafael Santana lo hizo debutar en el arco del Sport Club Marítimo. Fue en un partido de Copa Venezuela contra Deportivo Italia, teniendo como lugar al Estadio Nacional Brígido Iriarte de El Paraíso, donde sigue soñando con superar barreras mientras exhibe su calidad como mandamás.

Tenía solo 10 años cuando, siendo delantero, debió cubrir la ausencia del portero. Su estatura fue excusa perfecta para que asumiera la vacante de un partido que cambió el rumbo para siempre mientras era parte de la academia del cuadro con el que tiempo después se vistió de guardavalla. Luego llegaron las tardes gloriosas usando el uniforme del extinto Unicasa Fútbol Club, para ahora sí dar el tan ansiado salto de la mano con un entrenador que nunca abandona.

“Fueron años extraordinarios, porque formé parte de un equipo con el cual gané dos campeonatos. Jugaba al lado de Daniel Nikolac, José Ramón López, Noel Sanvicente, Gustavo Caraballo, Franco Rizzi, Pedro Acosta y Juan Manuel Mouro. Fuimos los mejores de Venezuela por mucho tiempo”, manifestó invocando al recuerdo de una época imborrable, que le vio consolidarse en Caracas como cancerbero de calidad comprobada. Seis temporadas después inscribió su nombre en la nómina del elenco contra el cual debutó, para después ejercitarse con Llaneros de Guanare, Portuguesa Fútbol Club, la Universidad de Los Andes, Estudiantes de Mérida, Deportivo Maracaibo, Galicia, Lara F.C., Mararítimo y Universidad Central de Venezuela, cuadro en el que decidió engavetar a sus dos fieles compañeros. Entonces la historia apenas comenzaba.

Su trabajo empieza cuando todo termina. Primero, a comienzos de semana observa detalladamente los vídeos del equipo a confrontar, para apreciar atentamente detalles pequeños que pueden marcar enormes diferencias. Luego, utiliza su computadora para indagar sobre trabajos vinculados a la preparación de goleros internacionales, entendiendo que motivación e innovación caminan de la mano en el ejercicio de una acción continua. Esa es su dinámica.

“Los arqueros saben que asumen una posición en la que están solos y pocas veces tendrán protagonismo, por lo que debemos preparanos de la mejor manera posible. Debo hacer un trabajo doble, porque además de hacer énfasis en lo técnico, tengo que enfocarme en el aspecto psicológico, que es clave”, aseveró.

Si los defensores del pórtico tienen habilidades con sus pies, el equipo ganará un central más. Tener paciencia es clave y saber manejar los tiempos del compromiso es síntoma de experiencia demostrada. Cuando alguien pasa por sus manos se nota, porque aquellas características identificaron al dueño de la posición uno. Todos los días siempre habrá algo para mejorar y tener en cuenta.

“Cuando yo jugaba, no teníamos esa figura. Entre los arqueros nos reuníamos para apoyarnos unos con otros y trabajar de manera mancomunada, pero era impensado contar con un guía que nos ayudase en nuestro desarrollo. Hoy eso es posible gracias a que el fútbol ha avanzado en muchos aspectos”, detalló.

Si el portero Germán hubiera tenido al preparador Oropeza, seguramente su pasaporte tuviera más sellos. Las cosas eran diferentes en tiempos que tenían al fútbol como un deporte poco practicado en Venezuela, pero como conductor de grupos realiza cosas que en su momento no pudo hacer desde su jardín.

“Tengo la responsabilidad de trabajar con personas quienes se entregan a lo que hacen y eso ayuda. El equipo también está hacuendo un trabajo interesante con los muchachos quienes son parte de las categorías menores, lo que facilita su adaptación cuando entrenan con la escuadra de Primera División”, explicó.

 Entre sus metas más importantes pensando en la actualidad, destaca asistir a un Congreso para Porteros dictado por el entrenador de cancerberos del Real Madrid, Luis Llopis. Demostrar que puede trabajar fuera de las fronteras nacionales le hace exigirse cada día el doble que ayer. Las excusas no existen.

“Estamos muy motivados y sentimos que este equipo puede lograr muchas cosas importantes en un tiempo corto. Tuvimos un Torneo Apertura para el olvido, pero de a poco hemos venido recuperando terreno, lo que también se ha puesto de manifiesto con el trabajo que realizan los porteros del equipo”, aseguró.

Víctor Rivero, quien hasta ahora ha ocupado la titularidad del arco violeta, suma cinco ceros en nueve presentaciones; Tito Rojas, que vio acción en Copa Venezuela, demuestra ser de primer nivel en cada presentación tras superar una lesión que le aquejó en los entrenamientos de preparación al ceratamen y “Burro” Vargas, del filial que ve acción en Tercera División, se luce en cada duelo.

Cayó la noche del miércoles 13 de septiembre de 2017 y en la capital venezolana se obseva a un hombre preparando el mañana. Es Germán, nombre propio de un ser que quiere parecer al reflejo que está frente a sí. Hay tiempo para creer y así poder crear.