La historia de la Vinotinto Femenina en la Copa América: una travesía de lucha y evolución

La Vinotinto femenina perdió el invicto y definirá boleto a semis contra  Argentina
Deyna Castellanos será nuevamente la referente de Venezuela en el certamen continental.

Redacción – Pasión X El Deporte | 05 de julio 2025

La Copa América Femenina ha sido, desde 1991, el principal escenario donde las selecciones del continente miden su desarrollo y ambición. Para Venezuela, esta competición ha representado un terreno de aprendizaje, resistencia y crecimiento, marcado por momentos memorables y otros de reconstrucción silenciosa. La Vinotinto Femenina ha dicho presente en todas las ediciones disputadas hasta ahora, sumando nueve participaciones que dan cuenta de su camino en el fútbol sudamericano.

1991 – Brasil: Un inicio esperanzador

En su debut absoluto en el torneo, Venezuela sorprendió al terminar en el cuarto lugar de la primera edición de la Copa América Femenina. A pesar de contar con una plantilla en su mayoría amateur, el equipo logró posicionarse entre las mejores del continente, dejando una huella temprana de su potencial.

1995 – Brasil: Tropiezos en la consolidación

Cuatro años después, la Vinotinto regresó al certamen con la ilusión de igualar o mejorar su debut. Sin embargo, la realidad fue adversa: el equipo fue eliminado en la fase de grupos, sin conseguir victorias ni mostrar un juego consistente. El desafío de consolidar un proyecto a largo plazo aún estaba en gestación.

1998 – Argentina: Un torneo para el olvido

La tercera participación de Venezuela repitió el mismo guion. Con un plantel aún sin rodaje internacional y escasa preparación previa, la Vinotinto volvió a quedarse en la fase de grupos. Las diferencias futbolísticas con selecciones más consolidadas eran evidentes.

2003 – Perú: Transición sin frutos

Cinco años después, Venezuela arribó a suelo peruano con nuevas caras y la esperanza de competir con más firmeza. Sin embargo, nuevamente fue superada en la primera ronda, evidenciando la falta de estructura competitiva en el fútbol femenino nacional.

2006 – Argentina: El mismo patrón

En esta edición, la historia volvió a repetirse. Venezuela participó con esfuerzo, pero sin resultados positivos. La ausencia de una liga local estable y la escasa actividad internacional limitaban cualquier aspiración real de avanzar en el torneo.

2010 – Ecuador: Persistencia sin recompensa

Aunque el torneo marcó la presencia de una nueva generación de jugadoras, la realidad competitiva no cambió. Venezuela se despidió del campeonato nuevamente en la fase de grupos, con marcadores ajustados pero sin los puntos necesarios para clasificar.

2014 – Ecuador: Señales de evolución

Por primera vez, se vislumbraron brotes verdes en el desarrollo del equipo. Si bien Venezuela no avanzó de ronda, comenzó a mostrar jugadoras con talento individual notable, como Gabriela García y Lourdes Moreno. El trabajo realizado en categorías juveniles empezaba a reflejarse en la selección mayor.

2018 – Chile: Vuelta al protagonismo

Con el impulso de figuras emergentes como Deyna Castellanos y la experiencia ganada en torneos juveniles, la Vinotinto firmó su mejor participación en décadas al terminar en el cuarto lugar. El equipo mostró orden, gol y una idea de juego clara. Fue el renacer de una selección con argumentos para competir en serio.

2022 – Colombia: La ilusión que rozó la gloria

Bajo la dirección técnica de la italiana Pamela Conti, Venezuela llegó a la Copa América 2022 con una plantilla mixta de experiencia y juventud. En fase de grupos, venció a Uruguay (1-0) y a Perú (2-0), perdió ante Brasil (1-4) y cayó por la mínima frente a Argentina (0-1). Con seis puntos, se quedó a las puertas de semifinales. Disputó el partido por el quinto puesto ante Chile, que terminó igualado 1-1 y se definió por penales. La Vinotinto cayó 4-2 desde los doce pasos, quedando fuera del repechaje mundialista por un suspiro.

Una historia aún en construcción

El trayecto de la Vinotinto Femenina en la Copa América ha estado lleno de contrastes: desde el histórico debut en 1991 hasta la solidez mostrada en 2022. Aunque todavía no ha alcanzado una clasificación mundialista, el crecimiento del equipo es evidente. Con una generación cada vez más profesionalizada, un DT con visión internacional y una afición que empieza a creer, Venezuela se prepara para la edición 2025 con una mezcla de ambición y esperanza.

La historia aún no termina. Y esta vez, más que nunca, el sueño es compartido.

 

 

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