Redacción – Pasión X El Deporte | 21 septiembre 2025
En un enfrentamiento que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos, Gabriel Martinelli se convirtió en el héroe del Arsenal al anotar un agónico gol en el tiempo de descuento, asegurando un punto vital en casa contra el Manchester City. A pesar de que los «Citizens» se habían adelantado temprano en el marcador, el dominio del balón por parte de los «Gunners» finalmente rindió sus frutos en el último suspiro del partido.
Un arranque que prometía
El equipo de Mikel Arteta comenzó el encuentro con un control claro de la posesión, aunque sin lograr transformar su superioridad en oportunidades de gol. Fue el Manchester City quien golpeó primero, aprovechando un rápido contragolpe. Tijjani Reijnders lideró la jugada y habilitó a Erling Haaland, quien demostró su olfato goleador al definir con su pie «menos hábil» para poner el 1-0 en el marcador.
Contrario a lo que se esperaba de un equipo de Pep Guardiola, el City no buscó controlar el balón después de su gol. En cambio, optó por ceder la iniciativa al Arsenal, que continuó con su plan de juego, presionando a la defensa visitante con una serie constante de centros. La oportunidad más clara para los locales en la primera mitad llegó en el tiempo añadido, cuando Noni Madueke, uno de los jugadores más incisivos de la primera parte, obligó al portero Gianluigi Donnarumma a realizar una gran atajada.
Dominio persistente y final de infarto
En la segunda mitad, el Arsenal continuó con su asedio, buscando revitalizar su ataque con la entrada de Bukayo Saka y Eberechi Eze. Este último puso a prueba al portero Ederson poco después de su ingreso. Sin embargo, el Manchester City también tuvo su momento para ampliar la ventaja, con un intento de Haaland que fue atajado por el guardameta David Raya, y un despeje defensivo que estuvo a punto de convertirse en un autogol.
A medida que el reloj avanzaba, la frustración se hizo palpable en el Emirates Stadium. El Arsenal mantenía su dominio, pero la falta de contundencia en los metros finales parecía condenarlos. Sin embargo, en el tercer minuto de los cuatro de descuento, la magia finalmente ocurrió. Eze, que había sido clave en el cambio de ritmo, envió un balón preciso que superó a la defensa del City. Martinelli, aprovechando la desconcertante salida del portero Donnarumma, se encontró solo frente al arco y con un toque sutil elevó el balón por encima del arquero, depositándolo en el fondo de la red. La euforia estalló en el estadio.
El pitido final encontró a un Manchester City que terminó defendiendo, un reflejo de su inicio de temporada inconsistente. Por su parte, el Arsenal salvó un punto que mantiene viva su persecución al líder de la Premier League, Liverpool, que ahora los aventaja por cinco puntos. Un empate con sabor a victoria en una jornada donde la posesión y la perseverancia finalmente superaron al talento individual.




