Cal Raleigh toca la historia con 60 jonrones y un acto de generosidad inolvidable en las gradas

Redacción – Pasión X El Deporte | 25 septiembre 2025

La noche del miércoles se grabó en la historia de las Grandes Ligas (MLB) y en los corazones de los aficionados de Seattle. En la victoria de los Marineros 9-2 sobre los Rockies de Colorado, el receptor Cal Raleigh se convirtió en el séptimo jugador en la historia de la MLB en alcanzar la cifra de 60 jonrones en una sola temporada. Sin embargo, el logro deportivo fue igualado por un momento de gran espíritu en las gradas, cuando el aficionado que atrapó la histórica pelota decidió regalársela a un joven fanático.

Noche de gloria para «Big Dumper»

Raleigh, cariñosamente apodado «Big Dumper», llegó al encuentro con 58 cuadrangulares, superando ya su récord personal de 34 establecido la temporada anterior. En el primer inning, bateando a la zurda, el receptor conectó un batazo de 422 pies ante Tanner Gordon para su jonrón número 59. La historia se hizo realidad en la parte baja del octavo, con el público coreando «M-V-P». Ante el relevista Ángel Chivilli, Raleigh impactó una recta de 98 mph y envió la pelota a 389 pies hacia las gradas del jardín derecho.

Con ese batazo, Raleigh se unió a un selecto club que incluye a leyendas como Babe Ruth (1927), Roger Maris (1961), Sammy Sosa (quien lo logró tres veces), Mark McGwire (dos veces), Barry Bonds (2001) y Aaron Judge (2022). Tras dar la vuelta al cuadro, Raleigh salió para recibir una ovación de pie del T-Mobile Park, donde se encontraban sus padres.

El desempeño de Raleigh fue estelar: con dos jonrones, empató el récord de la MLB de 11 juegos con múltiples cuadrangulares en una temporada, marca que comparte con Hank Greenberg, Sammy Sosa y Aaron Judge. Finalizó la noche con cuatro carreras impulsadas, alcanzando un total de 125 en la temporada, líder de la Liga Americana. La cereza del pastel fue que los Marineros aseguraron su primer título de la División Oeste de la Liga Americana desde 2001.

«Es una locura», dijo Raleigh al terminar el juego. «Sesenta… no sé qué decir. No sabía si iba a conectar 60 en mi vida. Y lo hice de esta manera. Justo esta noche, ¡qué forma de hacerlo!». Aún le restan cuatro juegos en la temporada regular para intentar superar el récord de la LA de 62 jonrones, impuesto por Judge en 2022.

Un regalo de incalculable valor

Mientras Raleigh celebraba en el campo, en las gradas se desarrollaba un acto de notable desinterés. Un aficionado vestido con la indumentaria de los Marineros, quien atrapó la pelota del jonrón 60, decidió regalarla a un niño que se encontraba cerca. Un video circulando en redes sociales muestra al hombre sosteniendo la pelota en alto y luego entregándola al joven, provocando que alguien exclamara con alegría: «¡Dios mío! ¡Se la dieron a este niño!».

El niño y un adulto acompañante fueron escoltados fuera de las gradas, posiblemente para negociar la entrega de la pelota a la organización de los Marineros, dado el valor histórico del objeto. Aunque la prensa no obtuvo confirmación inmediata sobre el paradero de la pelota o la compensación ofrecida al joven, el gesto del aficionado original fue ampliamente aplaudido por quienes lo rodeaban, quienes valoraron el acto de generosidad.

La generosidad en el béisbol y el valor de las pelotas históricas

Este acto de bondad contrasta con incidentes recientes, como el ocurrido semanas atrás con un fanático de los Filis que, tras atrapar una pelota, se la dio a su hijo para luego retirársela y entregarla a una mujer que la reclamaba agresivamente. Sin embargo, no todos en redes sociales vieron el gesto del fanático de Seattle como algo positivo, llegando algunos a calificarlo de «tonto» por regalar una pelota que podría haber valido una fortuna.

La pelota con la que Shohei Ohtani se convirtió en el único jugador de la MLB con 50 jonrones y 50 bases robadas en una temporada se vendió en subasta por un precio récord de $4.4 millones, aunque el dinero se encuentra retenido en tribunales debido a múltiples reclamaciones de propiedad. Previamente, la pelota del jonrón 57 de Raleigh, con el que rompió el récord del equipo que ostentaba Ken Griffey Jr., fue recuperada por Javier Bracamonte, el receptor de bullpen de los Astros de Houston, quien se la entregó personalmente a Raleigh. El estelar catcher de los Marineros agradeció el gesto de Bracamonte, calificándolo como un «acto de clase» que demostró gran deportividad.

 

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