Echeverría: »Este torneo queremos ganarlo en honor a Gaetano Luongo»

PRENSA CFC.-

En muchas oportunidades cuando existe una pérdida importante en la vida de todo ser humano, éste se refugia y se concentra en su trabajo de turno. La diferencia en este caso es que esa gran pérdida está relacionada estrechamente con el trabajo de todos los que hacen vida en el Caracas Fútbol Club, por lo que el día a día en el trabajo no distrae la mente de los protagonistas ante tan sensible ausencia.

“Eso es lo que lo hace más complicado (sobrellevar la ausencia de Gaetano Luongo). Por ejemplo, cuando nos enteramos de la partida del viejito estábamos saliendo de la práctica. Ya Chita antes de comenzar nos había comentado que se había complicado y habíamos rezado un padrenuestro, pero al salir de la misma y escuchar esa noticia fue demasiado doloroso. Quedé en shock, no me lo creía. Me levanté esta mañana y tampoco me lo creía. Cuando llegué a mi casa y vi a mi bebe recordé que el viejo me preguntaba que cuando se lo iba a llevar, porque el viejo le decía mi hijo, “cuándo me vas a traer a mi hijo” y me fui en llanto con mi esposa y hasta se asustó. Con lágrimas le conté lo que había sucedido porque lo veía como un papá, un abuelo, un ídolo, al cual nunca le falte el respeto y por ese lado me quedo tranquilo al no haberle provocado nunca un disgusto, pero por otro lado me da mucha tristeza no haberme despedido como hubiese querido” relató Jorge Echeverría, uno de los dos capitanes del Caracas Fútbol Club.

El fútbol es un trabajo y hay que estar ciento por ciento concentrado como cualquier otra profesión. Pero como bien lo comenta Echeverría, no es sencillo hablar netamente de fútbol tras la partida de Gaetano.

“El Viejo para mí fue como un papá. Desde que llegué a los 15 años siempre se presentó como un viejo gruñón, pero por dentro era amor, responsabilidad, un personaje atento, porque lo que uno necesitara él buscaba la forma de conseguirlo. Fue un ejemplo a seguir y tenemos que quedarnos con el trabajador, el viejo humilde, el que siempre estuvo allí para nosotros, porque por más de 30 años trabajó para el club de la mejor manera posible” recordó.

“Este torneo tenemos que ganarlo en honor a él, puesto que la despedida que tuvo nadie la hubiese imaginado. Esto sin dudas es lo que más me dolió, que no me pude despedir de él como hubiese querido. Es una pérdida muy fuerte porque era el primero que en los partidos te estaba alentando; si nos veía cabizbajos era el que nos pegaba un grito: “Vamos hijo ehhh, qué pasó” con su termo en la mano, porque se nos acercaba en el banco o donde estuviésemos a echar agua “fuera fuera”’ mencionó con risas entrecortadas.

Sin tener que preguntarle por una anécdota, Echeverría recuerda historias que se le vienen a la cabeza y las va soltando como centros al área para ser cabeceados por el nueve de turno. “En un partido de CONMEBOL Sudamericana me encontraba en la banca, no recuerdo exactamente el rival, pero hicimos gol y en la celebración le jale los pelos del brazo (le brillan los ojos con la picardía única del marabino) y me dio un golpe durísimo” finalizó la anécdota con una sonrisa.

Seguidamente la nostalgia se hace presente al recordar que no estará más en el estadio Olímpico. “En el primer partido cuando no lo tengamos nos hará mucha falta. Estaba en todas. Alguna vez me hizo falta una media, y el viejo salió corriendo a buscarla. Dejó muchos hijos, muchos amigos y lo bonito es que lo vamos a recordar siempre en su mejor versión, la que nos regalaba cada día” evocó.

“Sé que la última estrella significó mucho para él. Me encanta ver el video que anda en redes sociales en el que grita “es la doce, es la doce”, por lo que en este torneo tenemos un compromiso con él. Daremos lo mejor de nosotros para hacerle honor a él” concluyó.

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