Redacción – Pasión X El Deporte | 23 de agosto 2025
El Mundial de Fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, promete ser un evento de gran escala, pero la política migratoria de Estados Unidos sigue generando incertidumbre entre los posibles asistentes. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó este viernes que todas las solicitudes de visado para los aficionados al fútbol serán sometidas a una exhaustiva revisión. «Tenemos un proceso establecido que implementaremos para la aprobación de visas. Todos serán examinados a fondo, pero serán bienvenidos a este país», declaró Noem desde el Despacho Oval junto al presidente Donald Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
La declaración de la secretaria de Seguridad Nacional vino después de que el propio presidente Trump hiciera una advertencia sobre la facilidad de los procesos migratorios para los visitantes, señalando que los ciudadanos de algunos países lo tendrían «muy fácil» para entrar, mientras que para otros sería «un poco más difícil». La política migratoria de la administración Trump ha generado controversia y preocupación en los últimos años. Las masivas redadas y deportaciones, así como la reciente revocación de permisos de residencia y la revisión de millones de visados válidos, han levantado dudas sobre el impacto de estas medidas en los asistentes al evento. La FIFA ya había minimizado en junio el impacto de estas políticas durante el Mundial de Clubes celebrado en Estados Unidos.
El sorteo del Mundial como telón de fondo
Las declaraciones tuvieron lugar en el marco del anuncio de Trump sobre el sorteo del Mundial, que se celebrará el 5 de diciembre en el Centro Kennedy de Washington D.C. El torneo, que verá a la selección argentina defender su título, tendrá lugar entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026. Aunque el torneo se jugará en las tres naciones anfitrionas, la final se disputará en el estadio MetLife, en las afueras de Nueva York. Con el mundo del fútbol a la expectativa por el torneo, las autoridades estadounidenses han buscado equilibrar un mensaje de bienvenida con el cumplimiento de sus rigurosas políticas migratorias.




