El Día de Guillermo

Miguel Santana – Pasión x el Deporte.- En algún lugar del para siempre, dos hombres yacen sentados, observado a la distancia lo que hacen sus creaciones. Uno, fue el impulsor de un producto que se ha mantenido en el tiempo, porque eso es Caracas Fútbol Club, la institución más sólida y seria de Venezuela. El otro, asumió todos los días de su vida la presidencia honorífica del glorioso Estudiantes de Mérida, que tras una larga espera, por fin volvió a competir en la Copa Libertadores de América tras alcanzar diversos éxitos en el estadio que lleva su nombre. Valentiner y Soto Rosa, son apellidos asociados a la construcción del balompié venezolano. 


Vienen al caso porque, por vez primera, hubo un par de récords cosechados  en la misma noche para nuestro país: nunca un elenco nacional había remontado un 0-2 en esta competición internacional. Jamás, una escuadra venezolana, había ganado en Colombia, ante un conjunto cafetero, porque el propio Caracas fue local en Cúcuta, en 2007, venciendo a River Plate.

Hace poco más de nueve meses, estos dos combinados midieron fuerzas en la final absoluta de nuestra Primera División y solo el punto blanco pudo definir lo que pasó. Son dignos representantes del país fuera de nuestras fronteras, pero lo ocurrido el 16 de septiembre de 2020, no fue producto de la casualidad, ni menos suerte. 


A comienzos de la pandemia producto del coronavirus, las directivas de los dos cuadros accionaron de manera inmediata: hubo acuerdos con los jugadores, tomaron decisiones sinceras, de acuerdo a la realidad que mundialmente vivimos, pero en ningún momento, dejaron de asumir los compromisos pactados. Están al día, sin ninguna novedad desde el aspecto económico, reanudaron entrenamientos con suficiente antelación y aunque no disputaron si quiera un partido amistoso, se sobrepusieron en sus respectivos retos. 


Ninguno de estos combinados ha quedado al margen de lo que hoy está sucediendo: en Mérida, tuvo que dirigir el preparador de arqueros, porque Martín Brignani, estratega principal, está en Argentina y “Buda” Torrealba, segundo al mando, padece covid-19. Caracas viajó a Colombia sin la presencia de un miembro del cuerpo técnico y dos de sus jugadores, por idéntico motivo. No obstante a eso, lograron sendas victorias. 

Celebración del equipo rojo


El fútbol venezolano no atraviesa un buen momento a nivel general, por diversos motivos de público conocimientos. Planteles que llevan meses sin cobrar, trabajadores que no han podido ver la luz en medio de este complejo panorama y hasta dos equipos retirados con previo aviso de un hipotético campeonato, confirman que no son estos los mejores días, pero lo bueno debe celebrarse y ayer, nuestra nación dio un golpe de autoridad sobre dos canchas. 


Hay que destacar lo que se realiza fuera del terreno, que repercute directamente en el rendimiento deportivo. Si haces las cosas bien, tendrás recompensa. Eso fue lo que hicieron tanto en suelo andino como en la capital: el fútbol es un estado de ánimo y cuando hay razones para luchar, no sobra ninguna gota de sudor. 


No sabemos si alguno clasificará, aunque mi deseo es que ambos puedan hacerlo, pero lo cierto es que, en medio de una dura realidad, seis goles fueron la vacuna que nos hizo ser inmunes a la tristeza. ¡Bravo por Estudiantes y Caracas! ¡Feliz Día de Don Guillermo!


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