Henry Blanco continúa la senda de lo inusual, también como mánager

Prensa LVBP – Al final de su carrera como pelotero activo, Henry Blanco se acostumbró a las rarezas. Nunca fue común observar a un receptor de 40 años de edad o más en el beisbol, mucho menos en las Grandes Ligas. Eso resultaba tan sorprendente como verlo fijar un récord entre venezolanos al jugar con 11 equipos distintos en la élite. No obstante, el aura de lo inusual también le ha acompañado en su etapa como mánager.

Al dirigir a Cardenales de Lara en el primer juego de la Gran Final 2023-2024, el ex careta de 52 años de edad se convirtió en el primer piloto que dirige finales en años consecutivos, con equipos distintos. Pero aún más curioso resultó que su rival de turno sea Tiburones de La Guaira, el equipo con el que se quedó a dos triunfos del título en la serie por el gallardete de la temporada pasada.

Anteriormente, hubo dos casos aproximados, pero no exactos, recuerda el periodista e historiador Tony Flores. En la campaña 1958-1959, el estadounidense Les Moss perdió con Rapiños de Occidente ante Industriales de Valencia y dos zafras después, sucumbió con Indios de Oriente de nuevo contra Industriales, existiendo en el medio una contienda (1959-1960) que fue suspendida debido a una huelga de peloteros.

Algo similar ocurrió más de una década después, cuando el dominicano Oswaldo Virgil quedó campeón con Leones del Caracas ante Águilas del Zulia en la 1972-1973 y luego repitió el título con Tigres de Aragua frente a Navegantes del Magallanes en la 1974-1975, luego de que la final anterior no se disputara.

“El año pasado, con Tiburones, se vivieron cosas bonitas y otras que, a lo mejor la gente entenderá o no, pero yo lo tomé como un gran aprendizaje”, dijo Blanco a Elio Parra en la antesala de Simple TV al primer duelo en el Estadio Universitario. “Obviamente, ya estamos en otra final, y los sentimientos son diferentes”.

El oriundo de Guarenas no regresó al cardumen tras no recibir una propuesta formal de la directiva para continuar con el conjunto. Fue entonces cuando apareció la organización crepuscular, quien buscaba nuevo timonel para asumir la vacante dejada por Carlos Mendoza.

Blanco guio a los pájaros rojos al mejor récord de la ronda eliminatoria (33-23) y con ello se ganó el derecho a lo inédito en la historia de la divisa: ser renovado para la siguiente contienda, aún con el certamen en curso. Otra singularidad a su hoja de vida.

“Estamos muy contentos con Henry, en la manera como ha llevado al equipo y ha logrado compenetrar a los jugadores dentro del clubhouse, dando así resultados en el terreno de juego”, expresó Carlos Miguel Oropeza, gerente general del conjunto, al departamento de prensa larense en el anuncio. “Nos ha gustado mucho la manera en la que ha trabajado y ha transmitido a todos la ideología de estar unidos, además de mantener una buena relación con la oficina, ha existido reciprocidad en todo momento”.

Esa mano unificadora del estratega se dejó ver como nunca luego de las cuatro derrotas en fila que dieron inicio al Round Robin de la bandada escarlata. A partir de entonces, surgió el tan ansiado clic.

“La gente piensa que el beisbol es fácil, pero no lo es. Nosotros estábamos seguros que íbamos a reaccionar, y mira donde estamos”, afirmó Blanco. “Más de uno habrá pensado que estábamos eliminados, pero lo importante es seguir creyendo lo que tenemos”.

Puede que nadie conozca mejor los defectos y virtudes del grueso del roster de su contrincante en esta oportunidad. Pero él prefiere enfocarse en las herramientas con la que cuenta para el vuelo cardenal.

“Personalmente, sé la clase de peloteros que tiene Tiburones, pero de igual forma, sé reconocer que tengo un grupo diferente ahora”, aseguró. “Este Cardenales es muy aguerrido, nunca se entrega ni se rinde, y eso es un gusto para uno como mánager”.

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