No olviden su lección de geografía

Miguel Santana.- Mazazo macedonio. Que Italia no vaya al Mundial es como si te sirvieran un pabellón criollo sin caraotas. Al plato fuerte del fútbol le faltará algo, pero lo doloroso no es la ausencia, sino lo prolongado del hecho. Por segunda ocasión seguida, la selección que borda en su camisa cuatro estrellas, no estará en la fiesta donde solo hay 32 entradas. Póngase la mano en el corazón y respóndale al viento: ¿Usted sabe dónde queda Macedonia? ¿Conoce su capital? ¿Ha escuchado acerca de algún club de fútbol de ese país? No diga mentiras, por favor. Todos pensamos lo mismo, que sería un paseo neroazzurro, como si estuvieras recorriendo los 274 kilómetros que separan a Roma de Florencia, pero no. En Palermo, le dieron un palazo a la ilusión de una afición que sigue sin creer lo que pasó.

La anotación de Macedonia fue lo más parecido a un disparo que se incrusta al fondo del alma, donde ningún doctor, ni la inquebrantable fe, pueden hacer algo. Aleksandar Trajkovski cerró un candado más fuerte que aquellos colocados en el puente sobre el río Timber de la capital italiana, solo que este simbolizó amor por una causa completamente desconocida. ¿Cómo pudo ser posible? ¿Qué pasó?

Desde el silencio, los rivales de Italia cantaron con más fuerza que la mismísima Laura Pausini, y entonces, la esperanza azulada, se fue. Ya nadie responde ni el teléfono, porque todos han perdido la cabeza. Ausentarse de Rusia 2018 fue doloroso, pero lo de hace horas, ha sido algo catastrófico. Ese careo ante Portugal, del cual todos hablaban sin si quiera tener idea de lo que el destino tenía guardado, nos ha demostrado por enésima vez, que el fútbol es hijo de la vida y actúa como su mamá.

Vamos a culturizarnos, por amor al dolor: Macedonia del Norte es un país sin litoral en el sureste de Europa, que limita al norte con Serbia y Kosovo, al este con Bulgaria, al sur con Grecia y al oeste, con Albania. Su capital es Skopie, con más de 700 mil habitantes según el censo más reciente. Vale destacar que es miembro de la OTAN desde el 27 de marzo de 2020, siendo candidato a la adhesión a la Unión Europea desde 2005, teniendo una de las economías más débiles del continente, con una de las tasas de desempleo más altas y una infraestructura débil, debido a la falta de inversión. ¿Ya vieron? Es la historia del pobre rico. Pobre porque no tiene mucho, pero rico porque sabe ahorrar. Solo tuvo una oportunidad importante y la aprovechó. Solamente una vez pudo y alcanzó la gloria.

 

 

Si de fútbol vamos a hablar, la referencia más inmediata del país en cuestión es Goran Pandev, quien, a sus 38 años y luego de brillar por mucho tiempo con Inter de Milán, sigue haciendo goles en Italia, vistiendo la camiseta del Parma, ahora en Segunda División. Ahí, comparte con nada menos que Gianluigi Buffon, el arquero más importante que han tenido los italianos en su historia y con quien seguramente no ha cruzado una palabra todavía. De resto, todos son obreros al servicio de la causa, pero lo desconocido se abre camino a la fama cuando la vitrina es aprovechada.

 

 

Apenas el 11 de julio, desde esos mortíferos 11 pasos, los italianos se consagraban campeones de la Eurocopa 2021. Ocho meses y 13 días después, todo cambió, como dormir en Turín y amanecer en Sicilia, atrapados en medio de una pesadilla macedonia, sin posibilidades de escapar. Esto es solo un deporte, solo que, por ser amado, corre el riesgo de reventar corazones, tal cual como ha ocurrido.

Por más imposible que parezca, todo es parte de una irrefutable realidad. Del duelo en la bota, a ver los duelos mundialistas por televisión, habrá un sinfín de dolor que ni siquiera la prodigiosa voz de Andrea Bocelli podrá contrarrestar. Ni el propio Miguel Ángel podrá desdibujar este garabato. La alegría hizo como Laura en voz de Nek: no está, se fue, se escapó de la vida. Macedonia tiene que seguir, esta vez a la caza de Ronaldo y compañía. Y ustedes, no olviden su lección de geografía.

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