Opinión | El mal de los equipos venezolanos

Escrito por: Miguel Santana (@santanadeportes)

No importa cuándo lo leas, siempre ha sido igual. Mayo está por irse y junto a él, se han marchado las aspiraciones de los equipos venezolanos en el concierto internacional. Caracas Fútbol Club quería quemar su último cartucho en Brasil, nada menos que ante Athletico Paranaense, vigente campeón de la Copa Sudamericana, en un duelo clave para clasificar a octavos de Libertadores, pero con seis bajas. ¿Qué pasó? Lo que esperábamos: derrota por 5-1. Días antes, Deportivo Táchira cedió 4-1 contra Palmeiras, por lo cual, debido a ser tercero de su agrupación, tendrá que conformarse con jugar la segunda competición más importante del continente. ¿Hasta cuándo? Es la pregunta que, temporada tras temporada, todos nos hacemos.

Los elencos venezolanos participan, pero compiten poco. La escuadra avileña tenía más de dos décadas sin recibir esa cantidad de goles fuera de casa, pero el notable bajón que ha sufrido nuestro balompié en tiempos recientes, se manifiesta en los resultados alcanzados por parte de quienes nos representan. ¿Cuál es la solución para que esto no continúe ocurriendo? ¿Cuáles son las decisiones que deben tomarse en aras de vivir una realidad diferente? Ese es el punto de partida, del cual debe nacer un análisis en función de incrementar el nivel deportivo. Ha iniciado un nuevo proceso en la Selección Nacional de la mano con José Néstor Pekerman, pero por ahora, vemos más sombras que luces en el camino, porque para tener un seleccionado que luche por alcanzar grandes objetivos, necesario es tener una Liga que sea competitiva. De momento, estamos lejos de eso.

El mal de los elencos criollos es no ganar el partido consagratorio. Deportivo Táchira empató 1-1 contra Emelec en Ecuador, pero para refrendar aquella unidad, era clave vencer en casa, cosa que no ocurrió, pues los dirigidos por Alexandre Pallarés cedieron 1-4 ante la escuadra meridional. Con Caracas pasó lo mismo: empate 1-1 en La Paz ante The Strongest, pero en el Olímpico de la UCV, no pasaron del 0-0. En ambos casos, hubo que ir a Brasil para jugar la clasificación, y eso es el equivalente a lanzarse a la guerra con un cuchillo de cartón. Nos cuesta golpear con firmeza.

Debe haber en Venezuela una profunda reflexión a propósito de eso, pero más que todo aquello, se tiene que actuar de manera contundente para cambiar la realidad radicalmente en tiempos venideros. En caso contrario, seguiremos en lo mismo.

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