Tiburones regresó a una final de LVBP luego de 11 años

Foto: José Ramón González.

 

Prensa LVBP

Caracas.- Con un final surrealista, en un Estadio Universitario de Caracas casi a su máxima capacidad, Tiburones de La Guaira rompió una primera sequía de hasta 11 años sin aparecer en una Gran Final de la LVBP, después de alcanzar su clasificación a la instancia decisiva tras, doblegar a Tigres de Aragua 8 a 5 en la última jornada del Round Robin.

Para poder dar cuenta de los bengalíes, la escuadra litoralense se encomendó al poder de sus paleadores, quienes lograron conectar hasta cuatro cuadrangulares en el partido, uno de ellos el segundo en los últimos cuatro días de quien fue su gran bujía en lo extenso de todo el campeonato hasta este punto, el sabanero Maikel García.

“Gracias a Dios las cosas salieron bien al final. Ya pudimos lograr el primer objetivo. La energía del público es la mejor sensación que hay, cuando uno batea y ve tanta gente así, uno ni sabe qué hacer en las bases. Mantener el enfoque va a ser lo más importante de todo, creo que si nos mantenemos enfocado todo va a salir bien”, expresó un emocionado joven campocorto.

García fue el último de sus compañeros en mostrar la fuerza de sus conexiones. El primero en hacerlo fue Franklin Barreto, en el propio episodio uno como segundo bateador. Lo hizo con una larga conexión halando la pelota hacía la banda izquierda. El tablazo del petareño, con un compañero en circulación y frente a los envíos del lanzador debutante, el dominicano Cristopher Medina resultó un preludio de lo que sería el resto del día y le sirvió para convertirse en otros de los héroes del boleto conquistado hasta la última instancia.

“Contento, feliz de hacer historia con Tiburones. De aportar mi granito de arena. Siempre positivo. Se nos dieron los resultados. Sabemos que todavía falta juegos por ganar, ya nos falta un último paso”, manifestó Barreto, con la vista fijada en su multitudinaria afición que se mantuvo en sus asientos para la celebración.

Aragua, a pesar de que no se jugaba nada, dio una muestra de pundonor, de competitividad y batalló siempre, enviando un mensaje de que vencerlos no iba a hacer tarea sencilla y en el tercer acto avisaron con una carrera después de que el abridor escualo, Ricardo Pinto, se complicara con un error en tiro hacia la inicial tras toque de bola del novel Yohan López, quien con su velocidad pudo meterse hasta la tercera y luego anotar con elevado de sacrificio de Carlos Tocci.

El pesar y el nerviosismo de la afición guairista tras haber visto reducir su ventaja duró muy poco, porque tan pronto como en la parte baja de ese capítulo número tres, los refuerzos Balbino Fuenmayor y Ángel Reyes respondieron una vez más a la confianza depositada en ellos en estatus de refuerzos con sendos bambinazos “back to back” (el de Balbino con Danry Vásquez en el primer cojín), que ocasionaron una explosión de felicidad, de euforia y de regocijo en todo el recinto.

“La concentración fue clave. Siempre estar positivo en cada turno, así pude dar el batazo para ahora estar aquí en la final y les digo a todos que seguiré dando el cien por ciento”, señaló Reyes, quien finalizó como el líder en el apartado de vuelacercas del todos contra todos, con un total de cinco.

No pasó mucho, para que el equipo de Tigres volviera a ripostar en el cuarto episodio ante un nuevo titubeo de Pinto, que admitió dos rayitas más a su cuenta cuando con las bases llenas y dos outs, el imberbe López le sonó un indiscutible hacia el centro, para llevar a un par de rayados hasta el plato. Acto seguido Pinto pudo dominar a Carlos Tocci para completar las cuatro entradas y dejar en manos del bullpen el destino del compromiso.

En la cuarta, Tiburones puso una carrera más en la pizarra con el batazo de recorrido completo de García, aunque los maracayeros no permitieron que la celebración se prolongara por mucho tiempo, porque en la apertura de la quinta volvieron al acecho con todo y que tuvieron que medirse con el mejor lanzador del Round Robin, el derecho Ramón García Jr.

Con solo dos días de por medio de descanso, a sabiendas de la importancia del careo, García Jr. no dudó en aceptar ser utilizado como relevista y fue el reemplazante inmediato de Pinto; empero, contrario a lo que había sido sus extraordinarias salidas previas, en esta tuvo una única equivocación que Carlos Rivero se la hizo pagar caro con un largo jonrón por el centro, productor de dos carreras. El juego 6 a 5 y la tensión copó parte de la escena.

García Jr. remendó su transitar en la lomita en su primer relevo de la instancia y retiró también el sexto episodio con un hit recibido y un ponche. Su línea de trabajo se resumió a 2.0 innings, dos imparables, dos carreras, un boleto y un ponche. Su efectividad quedó en 1.38, la segunda mejor del Round Robin en cuanto a iniciadores se trata.

“Me puse a disposición del manager y del pitching coach y ellos me usaron, aunque no me fue del todo bien, se logró la victoria que al final del día es lo que queríamos. Para mí es un orgullo representar al equipo de mi infancia, no tengo palabras para describir la emoción que tengo, para mí La Guaira siempre ha sido un equipo batallador y lo demostramos una vez más este año y bueno, como dice el dicho: vamos pa’ encima”, contó García Jr., quien obtuvo tres laureles en cuatro inicios.

La Guaira buscó siempre tratar de ampliar la diferencia para así asegurar la victoria. Sabían que una carrera ante los aguerridos Tigres podría resultar contraproducente, por lo que, en el sexto, en las piernas de Franklin Barreto, agregaron una más tras fly de sacrificio de Danry Vásquez, mientras que en el octavo pusieron otra por la misma vía, aunque con Ehire Adrianza como autor del elevado que arrastró hasta el plato a Alcides Escobar.

Arnaldo Hernández se hizo cargo del morrito en los episodios siete y ocho. Congruentemente a como lo hizo durante toda la segunda fase, mostró un excelso rendimiento y los retiró sin mayores aspavientos, más allá de aislar un par de incogibles en cada uno de ellos. No regaló boleto y pasó a dos por las armas. La faena le bastó para ser el ganador y sumar su tercera decisión positiva a su cuenta.

Edubray Ramos, designado cerrador tras la partida de José Quijada, se adjudicó el salvamento. El diestro admitió incogible del primer rival al que enfrentó y pudo dominar a los siguientes dos con rodados al campocorto y segunda base, respectivamente, para out forzados, antes de que paradójicamente José “Cafecito” Martínez, pegara un elevado al guante del jardinero derecho Danry Vásquez, que consumó la clasificación y también el festejo.

“No nos rendimos. No le regalamos juego a nadie y gracias a Dios por darnos la oportunidad de estar en una final nuevamente. Esto es para toda la fanaticada y todos nosotros. La verdad es que estamos trabajando por ellos. Seguimos en la lucha, no importa quién sea el contrincante. Fuera quien fuera, lo que queríamos era estar allí y ahora queremos esos cuatro juegos. Para mí clasificar es algo muy grande. Este es el equipo que no me dio la espalda cuando más lo necesité”, exclamó Vásquez, uno de los pilares fundamentales del club y su capitán al mando.

Tiburones tendrá el domingo para descansar y prepararse para inicial la que será su sexta final contra Leones del Caracas en los registros de la LVBP, al que le ganó tres veces, contando el último campeonato en sus 60 años de historia, el de la campaña 1985-1986.

Por lo que los salados tienen frente a sí una gran oportunidad de poner fin a una extensa sequía de títulos, que hasta el momento es de 37 años.

 

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