Javier Portillo trabaja en la consolidación de Rayo

Los sueños de Javier transitaban alrededor de un balón, siendo un niño que proyectaba su mente a los más grandes estadios del planeta, pero por circunstancias de la mismísima vida, la meta de ser estrella mundial giró con rumbo a conducir el brillo de otros. Hoy, es el presidente del Club Deportivo Rayo Zuliano, joven elenco venezolano que busca ascender a la máxima categoría del fútbol nacional. Desde su oficina, mantiene la prestancia de su gambeta para hacerle frente a los problemas con estilo y si se encontrase frente al arco, patearía con la determinación de un tipo obseso del trabajo. Su meta: la grandeza.

En una tarde de agosto, la gran noticia de haber clasificado entre los mejores de Segunda, tocó la puerta de una organización cuya aspiración pasa por ser y luego, parecer. Rayo genera una sensación de equipo ordenado, porque lo es. Apuntan al éxito desde el enaltecimiento de importantes principios trabajados desde las categorías inferiores, formando no solamente grandes atletas, sino ciudadanos de bien, que vean en el fútbol una oportunidad para escapar de lo malo.

Ascender a Primera División es ahora el objetivo trazado en la intimidad de un camerino con ganas de trascender, pero nada se construye sin dar un primer paso, y si alguien sabe qué es levantar un sentimiento con amor y pasión de cimientos, es el arquitecto de una obra tan autóctona como inmensa, porque no hay nada más zuliano que un rayo y no hay nada que más luz genere como semejante fenómeno natural.

“El proyecto nace porque quieres estamos al frente somos personas que amamos al fútbol y lo jugamos, aunque después cada quien haya asumido una misión de vida diferente. Deportivamente, nos sentimos preparados pensando en dar un salto de calidad, pero nuestra filosofía se basa es lo institucional, porque somos la esperanza de aquellos quienes no saben qué es tener una oportunidad. No solamente nos preocupamos por el atleta, sino por la persona, haciendo especial hincapié en la educación de los niños”, aseveró.

Como buen mediocampista de contención, su labor es desarticular opciones y a partir de ahí, generar oportunidades para la causa que defiende. Por eso, Portillo va hacia adelante, al más puro estilo de un volante con vocación ofensiva, en búsqueda de la excelencia, para que así todo cabalgue en la dirección correcta.

“Tenemos un cuerpo técnico competitivo, que sabe trabajar bien a los jugadores y tiene mucha experiencia. En categorías inferiores, hemos demostrado tener un importante nivel de competitividad, por lo cual nos sentimos orgullosos, pero también comprometidos con el deseo de cada vez ser mejores”, agregó.

Javier Portillo es la cara de Rayo y con el firme propósito de hacer historia, contribuye en la escritura de cada página haciendo lo que ama y amando profundamente cada obra confeccionada para el futuro, rompiendo paradigmas y venciendo el miedo de aquellos quienes sueñan con abrazarse a la felicidad.

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